EL TIGRE Y LA LIEBRE
Había un joven que vivía decepcionado, amargado, y se la pasaba quejándose de lo inhumanos que nos habíamos vuelto las personas, que se había perdido la solidaridad, que ya nadie importaba a nadie. Un día, decidió salir a dar un pasear por el monte. Estando allí, vio sorprendido que una liebre le llevaba comida a un tigre que estaba malherido y no podía valerse por sí mismo.
Le impresiono tanto ver este hecho, que decidió volver al día siguiente a comprobar si la conducta de la liebre era casual o habitual. Con enorme sorpresa pudo comprobar que la escena se repetía: la liebre dejaba un buen trozo de carne cerca del tigre.
Pasaron los días y la escena se repitió de un modo idéntico, hasta que el tigre recupero las fuerzas y pudo buscar la comida por su propia cuenta.
Admirado por la solidaridad y cooperación entre los animales, se dijo: “No todo está perdido. Si los animales que son inferiores a nosotros, son capaces de ayudarse de este modo, mucho más lo haremos las personas”. Y decidió hacer la experiencia:
Otra historia bellísima con una enseñanza semejante:
Por la calle vi una niña hambrienta, sucia y tiritando de frio dentro de sus harapos. Me encolerice y le dije a Dios: “¿Por qué permites estas cosas? ¿Por qué no haces nada para ayudar a esa pobre niña?
Durante un rato, Dios guardo silencio. Pero aquella noche, cuando menos lo esperaba, Dios respondió mis preguntas airadas: “Ciertamente que he hecho algo. Te he hecho a ti”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario